Regresamos Históricos.
Hola y como
prometimos vamos a contar un cuento, una historia que comenzó hace muuccho
muuucho tiempo en una tierra muy lejana, para ser exactos en el siglo II AC, un
señor llamado Areteus de Cappadocia, que era médico de profesión, notó algo un
poco extraño que estaba atacando a la gente, se trataba de dolores muy fuertes
en el abdomen, con el tiempo denomino a esta enfermedad koliakos, ¿Te suena esa
palabra?, koelia significa abdomen en griego y koiliakos más o menos en Español
sería algo como: los que sufren del intestino, Areteus fue el primero en
escribir sobre esta enfermedad y llegó a afirmar que “el pan no era un alimento
adecuado para los niños”. No fue hasta 1888 cuando Samuel Gee dio un informe
clínico actualizado sobre la enfermedad celiaca y hacia énfasis en la
regulación de la dieta que era fundamental en el tratamiento. … hasta ese punto
vamos bien, se asocia la enfermedad celiaca con lo que la gente come, pero se
imaginan que en ese entonces aún no se sabía que era el gluten el causante de
tanto problema, pobre gente y es así que las dietas vinieron…como la propuesta
por Sidney Hass que decía que la gente celiaca debía comer solo cambur y de vez
en cuando acompañarlo con leche… y eso no es cuento, es verdad, aunque funcionó
al privarlos de cereales.
Y llega la solución
CASI que, por casualidad, luego de la segunda guerra mundial y debido a las
consecuencias de ésta, los cereales no estaban tan disponibles para todo el
mundo, así que hubo una baja en el consumo y esto no pasó desapercibido a el Dr
Willem Karel Dicke que en 1952 asoció los cereales con la enfermedad, más
adelante el mismo Dicke relaciona la enfermedad celiaca con el gluten del trigo
. Y así se inicia una nueva era en el tratamiento de la celiaquía. pero la
historia no termina allí, sucede que las chicas también han trabajado duro en
este asunto y es así que entra en escena Margot Shiner que en 1956 introduce la
biopsia en los estudios para el diagnóstico, en 1989 Ludvig Sollid y sus
muchachos del laboratorio descubrieron que los genes tienen mucho que ver en
esta historia, y así nos vamos acercando a los tiempos actuales cuando en 1997 Detlef
Schuppan nos suma un examen más en la lista… el de sangre, el descubrió que los
anticuerpos en nuestro cuerpo celiaco atacan la transglutaminasa del tejido
(una enzima liberada cuando el gluten pasa a través de los intestinos), …y
ataca feo, eh?, aunque no entendí mucho. En el año 2000, eso suena lejos de
aquel inicio en el siglo II AC, ¿verdad? pero más cerca de hoy, entra el italiano Alessio
Fasano médico, gastroenterólogo e investigador pediátrico que descubre la
zonulina, una proteína que regula la permeabilidad Intestinal. Descubriendo así
la puerta biológica a la inflamación, la autoinmunidad y a numerosas enfermedades
en las que podemos incluir incluso el Cáncer. Al día de hoy muchos estudios
siguieron en forma de medicamentos y vacunas que aún siguen en fase de pruebas…
por ejemplo la zonulina ya no va para el baile ahora el principio activo será
el Larazotide Acetato, terapias para cambiar
genes, reprogramación de células, pastillas para digerir el gluten (estas
suenan bien) y muchos otros inventos están andando como la más reciente en 2019
una nano partícula de los Investigadores del Northwestern University de
Illinois, en el norte de Estados Unidos que “podría” revertir la enfermedad
celiaca haciendo que el cuerpo deje de reconocer al gluten como un enemigo, ya veremos
si este “caballo de Troya” logra engañar al organismo…. Por ahora no se sabe de
una solución mágica, ni medica que logre curar la enfermedad, las propuestas
dan más susto que el mismo gluten por lo que ya me verán diciendo: Con mis
genes no te metas. Para vivir “Felices por Siempre”, es la dieta, que, aunque
es costosa es la única que nos garantiza bienestar, estar saludables, comer sin
miedo, además es más fácil un cambio de hábitos en la forma de comer que entrar
en un tratamiento que pudiera poner en riesgo nuestra salud.
Pero esta
historia no termina aquí, la seguimos escribiendo, segura estoy que las cosas mejorarán
aún más, seguiremos buscando la cuadratura del círculo en cuestión de dietas,
terapias, medicamentos, vacunas, etc seguirán buscando una forma más fácil de
librarnos de la celiaquía, pero mientras llega yo sigo en la cocina inventando
cosas ricas que hasta ahora es “la solución” a todo este problema, comer sano y
sin miedo es posible. La verdad hoy no me siento celiaca porque ya no tengo
síntomas, llevo una dieta fácil de seguir, deliciosa, no me pierdo nada
delicioso y todo va sin gluten.
Sabiendo cómo actúa
esta enfermedad no dejo de sentir pena por aquellos que nos precedieron y no
les llego la ayuda a tiempo, para poder vivir una vida normal y más aún siento
mucha pena por aquellos que hoy en día ignoran su condición o peor aún no
aceptan que la padecen.
Estoy
rememorando como es que llegué hasta aquí con mi dieta, recuerdo que compré
productos importados muy buenos y muy caros y para ser honesta el del empaque
amarillo brillante importado es excelente, pero no pude con el olor y el sabor
que eran muy fuertes, al día de hoy aún lo recuerdo. Luego busqué recetas en la
web (y me encontré con una pionera del mundo Sin Gluten, hoy ella cuenta con más
de 80 años de edad), pero la verdad los productos con un sabor y un olor muy
marcado a “sin gluten” y todo era prácticamente batido, así que no me gustó
porque soy panadera y me gusta amasar, segura estoy que a una mayoría le va bien,
pero ese no fue mi caso, aunque sé que en mi país algunos comercializan en
empaques y talleres sus mezclas. Me deprimí, pero igual me levanté, y boté
cuanta receta tenia, regalé las mezclas importadas y entré en cocina y allí sucedió,
poco a poco, entre fallos y aciertos que hoy tengo lo que quería, y puedo decir
con orgullo, que son originales. Y le doy todas las gracias siempre a Dios.





























